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Este martes 12 de diciembre de 2017 se llevó a cabo un conversatorio sobre  “Feminismos y democracia en la región” en el  Hotel Presidente, en Asunción, Paraguay con el objetivo de  analizar la situación actual en América Latina en relación con la vigencia de los derechos humanos y la igualdad de género.

El encuentro permitió contextualizar la situación con gobiernos cuyas acciones atentan contra el orden democrático en la región e identificar estrategias de acción feminista en defensa de la democracia.

Myrian González Vera, refirió que este encuentro es el segundo espacio de conversación feminista en lo que va del año con este objetivo. “Este espacio surgió a partir de la preocupación con respecto a esta oleada de acciones de grupos conservadores fundamentalistas, muchos de ellos ligados a distintas iglesias. En ese momento, reconocimos que no es una acción suelta, sino que forma parte de una campaña no sólo nacional, sino global. Existe una propuesta de planificación, que debemos retomar de manera articulada”

“Lo que está pasando en Paraguay, también se vive en otros países, sobre todo de la región. Por ello, aprovechando un encuentro de feministas de la región en Asunción, desde el Centro de Documentación y Estudios (CDE) quisimos desarrollar este segundo encuentro, organizado de forma conjunta con la Coordinadora de Mujeres del Paraguay ( CMP) y la  Articulación Feminista del Mercosur (AFM)”,e xplicó.

 

Argentina: “Las feministas estamos en todos lados”

Soledad Pérez, del  Centro de Intercambio y Servicios para el Cono Sur Argentina (CICSA), refirió que principalmente a la violencia institucional que se está llevando a cabo desde el Estado en  su país. Aunque colocó los avances desde el 2003, explicó existe una debilidad para avanzar hacia la consolidación de la democracia. “Hay un plan regional que está tomando cuerpo en los países, en cosas muy similares independientemente de las diferencias.  En Argentina, en relación a la debilidad dentro del sistema democrático, el avance de las fuerzas conservadoras fue elegido por el voto popular y con votos de sectores populares, que están creyendo en esta fuerza política. Creemos que los sectores conservadores se están aglutinando cada vez con más fuerza y llama la atención, que cuentan con  el respaldo de sectores populares”, dijo Pérez.

Sin embargo,  refirió, esa fuerza conservadora tiene una resistencia desde el movimiento feminista: “Nos estamos juntando las feministas para hablar de esto que nos está pasando. No estamos siendo indiferentes y eso hay que celebrarlo, potenciarlo, contagiarlo”.

“Hay un movimiento de mujeres jóvenes, no necesariamente feministas, Ni Una Menos, que sí permitió visibilizar la lucha feminista como el tema de la violencia; las fuerzas feministas fueron las que pudieron liberar  a las procesadas y criminalizadas por aborto; más de 70 mil mujeres nos juntamos todos los años en los encuentros feministas anuales y nos juntamos a pensar todo lo que nos pasa; están las activistas ahora, en este momento, resistiendo a la reunión de la Organización Mundial del Comercio OMC, en la calle, en asamblea permanente; están surgiendo nuevos feminismos, que están pluralizando el movimiento; las feministas estamos en todos lados y estamos resistiendo desde todos lados”, concluyó.

Brasil: El movimiento feminista resiste el golpe

Betánia Avila, de  SOS Corpo, refirió a la importancia del diálogo para estrechar las relaciones entre mujeres, volverlas más próximas y amplias. “Tenemos muchas compañeras en Paraguay pero tenemos que esforzarnos en América Latina para estar cada vez más juntas. Lo que pasa en nuestros países no se puede pensar separado de la región. Tenemos una especie de destino común como América Latina y el Caribe”, dijo.

“Estamos viviendo una especie de tragedia democrática. Tuvimos un golpe político y muy violento. Fuerzas económicas neoliberales, fundamentalistas, racistas, patriarcales, homofóbicas, se unieron de una manera absoluta para organizar este golpe pero no es un golpe que esté solamente organizado nacionalmente, sino que está  vinculado a procesos internacionales de la economía global, de intereses imperialistas globales contra las economías de los países del sur”, expresó.

“Teníamos una presidenta. Por el hecho de ser mujer, independientemente de no ser feminista, fue usada en su contra una violencia sexual muy fuerte como un mecanismo, un elemento político para descalificarla, para volverla más frágil. Es evidente que las relaciones de género, fueron un elemento clave en el golpe. La violencia sexual que fue hecha, incluso en  internet, el estupro cotidiano contra Dilma en las redes sociales fue una cosa tremenda. La violencia sexual fue un arma para constituir el golpe. Y eso creó incluso una especie de autorización pública a favor de la violencia contra las mujeres. Eso liberó la violencia contra las mujeres, la violencia  homofóbica y la violencia racista. Porque es una élite muy racista la que ha tomado el poder. Como consecuencia tenemos una violencia cotidiana autorizada por el poder público y los medios masivos de comunicación”, dijo

En Brasil, se registra actualmente una destrucción absoluta de las riquezas nacionales: Petrobras, tierras indígenas y no indígenas como las kilombolas; una regresión de derechos como los del trabajador y políticas sociales; criminalización de movimientos sociales, y criminalización contra los liderazgos de movimientos; asesinatos a líderes en el norte del país, donde los conflictos de tierras son más fuerte. Asesinatos colectivos; precarización absoluta de las relaciones de trabajo: pérdida de derechos; desestructuralización de políticas sociales, desvalorización del salario mínimo.

Frente a esta situación, contradictoriamente, ha sido el movimiento feminista la que se muestra como una fuerza muy grande dentro de no solamente del movimiento de resistencia contra el golpe sino también del movimiento ahora de resistencia contra los retrocesos laborales.

“La cuestión del feminismo es candente: el feminismo urbano, de las trabajadoras urbanas, de las rurales, de las mujeres negras, de las jóvenes. El problema es que todavía no conseguimos hacer coaliciones que nos fortalezcan a mayor escala, o al menos, al mismo grado de destrucción que estamos viviendo”, dijo Betánia.

 

Perú: “No son solo las iglesias, también el capitalismo”

 

Gina Vargas, del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán de Perú, refirió que  el panorama en su país no es tan diferente, aunque tiene sus particularidades.

“Desde la dictadura de Fujimori,  hicimos tremenda lucha para poder parar ese gobierno y terminó este señor asilado en Japón. Eso fue en los 90, lograron un desmantelamiento tremendo del estado de derecho que comenzamos a construir en el nuevo milenio. Fujimori vuelve a estar en escena, la hija, como la fuerza más importante del congreso. Dentro de esto está un tremendo nivel de corrupción, la narcopolítica sobre todo en los gobiernos locales y regionales”, dijo.

“Este sector fujimorista conservador, es capaz de decidir cuestiones por su cuenta, contra el aborto, contra la violencia (a ver si las mujeres se ponen otro tipo de ropa, hay un vídeo famoso de la presidenta de la comisión de la mujer en el parlamento), contra la salud sexual y reproductiva.  Ha reavivado una homofobia recalcitrante. Toda la idea de ideología de género, y el intento de sacar género de la educación”, citó Vargas.

“No es una alianza solamente de iglesias, es el capitalismo que está interesado en el uso y el control el cuerpo de las mujeres. No solamente la alianza económica que trae la política neoliberal,  en este momento el riesgo que tenemos de perder los territorios indígenas porque son necesarios para el extractivismo”, refirió.

“América Latina está viviendo una ola, ni siquiera regresiva, sino un nuevo momento donde se instala una perspectiva fundamentalista de la vida, donde se pone en riesgo lo ganado hasta ahora. Sin embargo, creo que no lo vamos a perder porque por algo hay un movimiento activo y nuevo en muchas formas”, añadió.

“En América Latina tenemos una democracia de baja intensidad, acompañado de un avance del capitalismo neoliberal de alta intensidad y con características particulares: avance de acumulación de la riqueza por despojo de tierras, cuerpos, territorios. Por eso el extractivismo es no solamente de los territorios indígenas o campesinos, sino también los territorios en general, las ciudades y los cuerpos de las mujeres”, dijo.

En Perú, dijo Vargas,  en el feminismo también hay nuevas y nuevos actores, luchas concretas. “Avances importantes de las feministas en su reflexión y capacidad de alianza, dentro de un panorama negativo que deja además muy debilitada la democracia, nosotras que luchamos tanto por ampliar la democracia y sacarla de su expresión más mínima, electoral, en este momento la democracia está reducida a lo electoral. Toda nuestra lucha de recuperar lo que decían las chilenas en 1983, en su lucha contra Pinochet: “democracia en el país y en la casa”, tremenda consigna, que era una teoría de la democracia y una forma diferente de hacer política. Lo tenemos en nuestra perspectiva”.

 

Uruguay: “La democracia formal es imprescindible”

Lucy Garrido, de Cotidiano Mujer, refirió que hace mucho en Uruguay  y Paraguay se hablaba de “la República  de Guay, como país chiquito, cosa aparte”, pero valoró que se pueda recordar las  pequeñas victorias. “En Uruguay, la virgen se quedó sin vista al mar. Hacía años que no teníamos “cardenal como la gente”, él decidió que la virgen merecía un lugar especial en una parte de la rambla de Montevideo y el intendente, progresista del Frente Amplio, del PS, había decidido “está bien que los católicos pongan la virgen frente al mar”. Y la gente no permitió eso, y hubo que votar”, dijo Garrido.

“Entre las amenazas a la democracia, los ataques fundamentalistas, la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, que no es pavada, va a cambiar un montón de cosas, las bravuconadas del presidente de Corea el Norte, lo que pasó en marzo en Paraguay; Temer en Brasil, restaurando el trabajo esclavo; Macri prohibiendo la entrada de las organizaciones de la OMC; Evo Morales que está igual que Ortega, queriendo ser reelegido. Ahora, que hasta los gobiernos progresistas también pueden ser acusados de corrupción, cosa que nosotras no sabíamos cuando los apoyamos. Parecería que no hay lugar para la esperanza, no digo “utopía”,  una mínima esperanza. Yo creo que sí, que hay”, dijo.

“Sí, hay esperanza, las uruguayas no tenemos el mismo nivel de problemas o la misma intensidad de problemas de los países de la región. Y cuando se dan esas excepciones tenemos que marcarlo, porque si no parece que todo está mal y todo no está mal. En Uruguay tenemos muchos problemas: gente viviendo en la pobreza, exclusión, hay feminicidios; pero tenemos 100 años de escuela laica, gratuita y obligatoria. Distribuimos un poco mejor, porque tenemos esta historia pasada que nos dio un colchón, que nos permite tener algunas cosas que otros están perdiendo. La escuela laica, pública y querida, por más problemas que tenga, es el colchón que tenemos y ha hecho también que tengamos claro cuándo un servicio es un servicio y cuando un derecho es un derecho. Hay gobiernos que quieren confundirnos y hacer pasar derechos por servicios”, reflexionó.

“En Colombia y Perú,  los ministros de educación cayeron por la guía de educación sexual, en Uruguay estuvo a punto. Salió el tribunal contencioso administrativo a decir que el estado tenía derecho a hacer esos libros. Otra victoria,  si cada vez que ganamos algo no nos recordamos. ..Esto se viene porque vamos ganando y no porque vamos perdiendo. Ganamos tanto desde la cuestión de derechos humanos y luego vino internet para ayudarnos a difundir las protestas, mientras vivamos en una democracia, en eso soy radical, la democracia formal es imprescindible, porque sin esa no viene nada de lo que luego lamentamos perder”, dijo.

“Quédense tranquilas, estamos ganando esta batalla. Es el precio de ser vencedoras. Nadie va a poder con nosotras”, concluyó contundente.