{"id":39,"date":"2014-08-21T15:49:15","date_gmt":"2014-08-21T15:49:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/?p=39"},"modified":"2014-11-13T16:02:10","modified_gmt":"2014-11-13T16:02:10","slug":"39","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/2014\/08\/21\/39\/","title":{"rendered":"Existir\u00e1 la \u2018verg\u00fcenza de g\u00e9nero\u2019? Tres episodios y una sola verg\u00fcenza"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #999999;\"><strong>Luis Boh \/\/<\/strong><\/span> <b>Existir\u00e1 la \u2018verg\u00fcenza de g\u00e9nero\u2019? Tres episodios y una sola verg\u00fcenza.<\/b><\/p>\n<p>Con diferencia de pocos d\u00edas, un hecho tras otro -y son sin duda apenas la punta del iceberg- muestran patrones de comportamiento del \u2018macho paraguayo\u2019 cuyas consecuencias -dram\u00e1ticas, tr\u00e1gicas y vergonzosas- nos colocan ante la necesidad de reflexionar sobre lo que est\u00e1 pasando.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2014\/11\/2verguenza-.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-40 size-full\" src=\"http:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2014\/11\/2verguenza-.png\" alt=\"2verguenza-\" width=\"270\" height=\"204\" \/><\/a> <b>La muerte de un violento y la justicia que no es justa.<\/b><\/p>\n<p>El caso de Luc\u00eda Sandoval con un desenlace tr\u00e1gico de por medio, muestra no solo el cotidiano, extendido y casi siempre silenciado calvario de la violencia dom\u00e9stica en Paraguay,\u00a0 donde lo usual es el abuso de poder por parte de hombres que se creen propietarios de su pareja o ex pareja, la persecuci\u00f3n constante y la cuota de terror de cada d\u00eda: muestra tambi\u00e9n la perversidad de una administraci\u00f3n de justicia que cuando trata casos as\u00ed, inclina con abrumadora frecuencia la balanza dejando ver que los procedimientos y medidas discriminan sin tapujos contra las mujeres que son v\u00edctimas de maltratos, sumando a los vej\u00e1menes de su vida de pareja, la bofetada de una justicia que no es justa, ni ecu\u00e1nime ni equilibrada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Acoso sexual con violencia convertido en \u2018inconducta festiva\u2019.<\/b><\/p>\n<p>El manotazo en la cola a Fiorella Migone cuando conduc\u00eda una bicicleta en la v\u00eda p\u00fablica, por parte de un desequilibrado cuya identidad por inexplicables motivos no se hace p\u00fablica pese a existir una filmaci\u00f3n del hecho, encubre, bajo una extendida interpretaci\u00f3n que pretende mostrarlo como un jocoso acto de vandalismo \u2018soft\u2019, como una picard\u00eda callejera o una inconducta festiva, lo que en realidad es una agresi\u00f3n cobarde y un acoso sexual donde se recurre a la violencia f\u00edsica que podr\u00eda incluso haber generado un accidente. En este caso, con la expresa complicidad del conductor, que hubo de sincronizar la velocidad del veh\u00edculo con la de la bicicleta y alinearse en una trayectoria paralela y lo suficientemente cercana a la v\u00edctima como para facilitar la agresi\u00f3n, cosa sobre la que hay que llamar la atenci\u00f3n, porque parece no merecer la importancia que tiene.<\/p>\n<p>De nuevo, como en el caso anterior, uno queda estupefacto al comprobar que a lo vergonzoso del hecho debe sumar la reacci\u00f3n de un considerable porcentaje de personas que justifican un hecho grave de acoso sexual acompa\u00f1ado de violencia con argumentos que indignan por su bajeza y porque expresan el cavernario nivel cultural y mental de quienes los esgrimen. Entre estos espec\u00edmenes cavernarios hay mujeres que demuestran ser resentidas, inconscientes y -evidentemente- poco favorecidas por la naturaleza, ya que incluso cuestionan entre risas el inter\u00e9s en manotear \u2018una cola puro huesos\u2019.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Romper la cara a una mujer y aparecer como \u2018cocinero karateka\u2019: el caso de la complicidad enmascarada.<\/b><\/p>\n<p>En el patio de comidas de un shopping, Ever Fern\u00e1ndez Carballo, jefe de cocina de un local, por alg\u00fan motivo a todas luces balad\u00ed o anecd\u00f3tico, no tiene mejor recurso que propinar un fiero golpe en el rostro a una mujer trabajadora, asignada aparentemente a tareas mas modestas que las de \u00e9l. Ensangrentada, es acompa\u00f1ada luego a hacer la denuncia policial, mientras casi instant\u00e1neamente las fotos del hecho se diseminan con suficiente celeridad y en medio de la indignaci\u00f3n compartida por cada vez m\u00e1s gente por las redes sociales como para motivar una pronta reacci\u00f3n de los propietarios del local, que emiten una comunicaci\u00f3n dando cuenta de las medidas tomadas, incluyendo la desvinculaci\u00f3n del personal que agredi\u00f3 a la mujer.<\/p>\n<p>Este episodio concit\u00f3 una repulsa generalizada y un\u00e1nime, al menos en los diferentes espacios y redes virtuales,\u00a0 quiz\u00e1s sobre todo porque no compromet\u00eda ninguno de los \u00e1mbitos de prejuicios vigentes: ni la casa ni otros espacios del poder masculino en las relaciones de pareja, ni el ejercicio de su discrecionalidad en materia sexual sobre la mujer que tiene como pareja (o cualquier mujer sobre la que el \u2018macho paraguayo\u2019 cree tener derechos). Era solo una modesta trabajadora abofeteada en la cocina de un patio de comidas por un jefe desequilibrado.<\/p>\n<p>Pero no pod\u00eda faltar alguna hendija por donde se filtrara la se\u00f1al de cu\u00e1l es el sustrato verdadero, la mirada real que prevalece: como ya se apunt\u00f3 con mucha raz\u00f3n, el agresor es presentado al d\u00eda siguiente en el titular de una publicaci\u00f3n como un \u2018karateka\u2019, como un personaje casi pintoresco, (la fotograf\u00eda publicada lo muestra en una rid\u00edcula pose de kung fu) exaltado u ofuscado, pero no como lo que realmente es: un pat\u00e9tico golpeador de mujeres, una de las categor\u00edas mas deleznables de las varias que adornan la fauna masculina paraguaya.<\/p>\n<p>La respuesta del porqu\u00e9 un medio period\u00edstico prefiere presentar a un \u2018macho paraguayo\u2019 de conducta repulsiva s\u00f3lo como alguien pintoresco nos lleva inevitablemente a lo que cada uno de esos tres episodios se\u00f1alados aqu\u00ed nos encara con crudeza: una sociedad que a cada paso exhibe el verdadero rostro troglodita, primitivo y violento de un machismo que -por arrinconado y sobrepasado por los tiempos- se vuelve por eso mismo m\u00e1s duro y resentido. Un rostro que como se v\u00e9, asume formas diversas y se enmascara a veces y minimiza o diluye la barbarie apelando a un tratamiento period\u00edstico que desorienta, desv\u00eda la atenci\u00f3n y trivializa un hecho grave.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Ocaso y ca\u00edda del \u2018macho paraguayo\u2019. La jaur\u00eda arrinconada.<\/b><\/p>\n<p>En ese machismo violento e impune que se manifiesta en mil variantes cada d\u00eda y del que aqu\u00ed solo se mencionan tres casos que tuvieron -tienen- cierta repercusi\u00f3n medi\u00e1tica, hay, como se dijo, una dosis de resentimiento, impotencia y sentido de creciente e irrecuperable p\u00e9rdida de un poder que antes se supon\u00eda -por parte del \u2018macho paraguayo\u2019- fuera de toda disputa o contestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El 50% de las empresas de Paraguay ya es administrado por mujeres, de acuerdo a datos de la Asociaci\u00f3n Paraguaya de Empresarias, Ejecutivas y Profesionales (Apep), en tanto que las micro, medianas y peque\u00f1as empresas, en su gran mayor\u00eda constituidas por grupos familiares, forman 97% de las entidades existentes en el territorio nacional, donde el 80% de ese total corresponde a las micro con el 75% de las mismas lideradas por mujeres. En las grandes empresas, no solo del sector financiero, sino tambi\u00e9n del sector industrial, los principales cargos gerenciales est\u00e1n siendo ocupados cada vez en mayor medida por mujeres.<\/p>\n<p>Mientras el \u2018macho paraguayo\u2019 qued\u00f3 inm\u00f3vil, r\u00edgido e incapaz de reformular sus pautas ancestrales de conducta y relacionamiento, las mujeres demostraron poseer flexibilidad, audacia, capacidad de adaptaci\u00f3n y de innovarse a s\u00ed mismas, superando prejuicios y sobreponi\u00e9ndose a las innumerables limitaciones y postergaciones en todos los \u00e1mbitos y a la falta de oportunidades en la educaci\u00f3n, siempre mas severas para las mujeres que para los varones.<\/p>\n<p>Puede decirse que la apertura hacia la modernidad en nuestro pa\u00eds, en sus aspectos mas profundos y fruct\u00edferos, pasa por las mujeres, no por los hombres.<\/p>\n<p>Los pat\u00e9ticos y repulsivos personajes que hacen gala y se ufanan de un machismo prepotente, y que cuentan todav\u00eda con el silencio y la complicidad de quienes forman parte de los sectores mas primitivos de la sociedad -independientemente de sus ingresos y posici\u00f3n social-, esa jaur\u00eda en el fondo asustada y acorralada, no se lo perdonan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso la pregunta del comienzo: \u00bfexiste lo que podr\u00edamos llamar una \u2018verg\u00fcenza de g\u00e9nero?\u2019. Si es as\u00ed, (personalmente creo que s\u00ed) estos infelices hacen sentir verg\u00fcenza a los hombres que no son como ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Boh \/\/ Existir\u00e1 la \u2018verg\u00fcenza de g\u00e9nero\u2019? Tres episodios y una sola verg\u00fcenza. Con diferencia de pocos d\u00edas, un hecho tras<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[80],"tags":[87,88,89,9],"class_list":["post-39","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-luis-boh","tag-agresion","tag-machista","tag-macho-paraguayo","tag-violencia-de-genero-10","cdeim_tax_global-violencia-de-genero","web-cde","web-informativo-mujer"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42,"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39\/revisions\/42"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}