{"id":48,"date":"2010-03-08T20:39:29","date_gmt":"2010-03-08T20:39:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/?p=48"},"modified":"2014-11-17T21:30:37","modified_gmt":"2014-11-17T21:30:37","slug":"8-de-marzo-de-2010-en-el-norte-del-gran-chaco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/2010\/03\/08\/8-de-marzo-de-2010-en-el-norte-del-gran-chaco\/","title":{"rendered":"8 de marzo de 2010, en el Norte del Gran Chaco*"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #999999;\"><strong><a style=\"color: #999999;\">Por Benno Glauser (Iniciativa Amotocodie, Chaco Paraguayo)<\/a> \/\/<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2014\/11\/benno.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-49 size-full\" src=\"http:\/\/www.cde.org.py\/letrainvitada\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2014\/11\/benno.jpg\" alt=\"Benno Glauser\" width=\"299\" height=\"168\" \/><\/a>Vivir no debe porque ser una lucha contra poderes asesinos. La vida de las mujeres y los hombres Ayoreo de los grupos aislados (sin contacto con nuestra civilizaci\u00f3n) no era una lucha, era vida en y con los territorios, como durante siglos. Hoy sin embargo, y a pesar suyo, su vida se vuelve un resistir, un aguantar \u2013 y un tener que luchar \u2013 desde que otro mundo vino a invadir y a sobreponerse al suyo\u2026<\/p>\n<p>No es esa tambi\u00e9n nuestra historia, estemos donde estemos? De vernos presos, enredados y atascados en situaciones de resistencia y de aguante, cuando nuestro inter\u00e9s simplemente era el de estar tranquilos, de sentir felicidad, de vivir?<\/p>\n<p>Las mujeres y los hombres ind\u00edgenas Ayoreo de los seis o siete grupos que viven \u2018en aislamiento voluntario\u2019, una condici\u00f3n y denominaci\u00f3n que no han buscado sino que es el resultado de un proceso de exterminio y arrinconamiento, hoy son una \u00ednfima pero significativa minor\u00eda humana. Antes, los pueblos ind\u00edgenas que poblaban toda nuestra Am\u00e9rica, cada uno con su mundo diverso, eran mayor\u00eda, y los minoritarios y \u2018aislados\u2019 eran los primeros colonizadores e invasores.<\/p>\n<p>Hoy, los grupos aislados Ayoreo contin\u00faan su vivir en los bosques de norte del Gran Chaco: caminando y recorriendo sus territorios grupales, de lugar en lugar, y, al hacerlo, encuentran la vida y dan vida a cada rinc\u00f3n de su rica y variada geograf\u00eda, la que nosotros con ojos de externos a la vida del monte muchas veces percibimos como una mera extensi\u00f3n boscosa uniforme e invariable en la planicie chaque\u00f1a. Nuestro lenguaje vuelto economicista tiende a describir ese su andar n\u00f3mada como un asegurar \u2018recursos\u2019 para vivir: el agua, tan preciada en el Chaco bastante seco, los animales que cazan y comen, las frutas que crecen en el monte. Pero ellas y ellos no tienen esa mirada que solo ve lo \u00fatil y lo define todo desde la escasez: los bosques chaque\u00f1os no son pobres, sino ricos, el vivir de los que \u2018a\u00fan\u2019 viven en estos bosques no es un sobrevivir y luchar. No lo era. Mientras, para nosotros occidentales de las sociedades \u2018modernas\u2019, ya nos resulta impensable una vida que no este sometida a la presi\u00f3n de lo econ\u00f3mico, al tener que \u2018ganarse la vida\u2019 luchando. Para muchas y muchos de nosotros, es la \u00fanica manera de vivir que nos queda, y es la que consume todas nuestras energ\u00edas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la gente del monte que llamamos aislados no necesitan \u2018ganarse la vida\u2019. La tienen ganada cuando nacen, y vuelven a encontrarla y a la vez recrearla con cada paso y cada d\u00eda. Su mundo en el que viven no es su enemigo como lo es el nuestro para nosotros. Su mundo \u2013 lo llaman \u2018eami\u2019 que significa monte (bosque), y tambi\u00e9n significa mundo \u2013 los contiene, los alberga y los cobija. Es un mundo con el que viven en comunicaci\u00f3n, ese es su vivir, y que a la vez vive con esa comunicaci\u00f3n: lo sienten, lo miran, lo reconocen, pronuncian sus nombres. Lo respetan, temen sus fuerzas inmensas, y saben cuidarse de las mismas. Saben que hay una manera de convivir con el mundo que es el \u2018c\u00f3mo hay que vivir\u2019, el \u2018buen vivir\u2019, y si se logra vivir as\u00ed, sin molestar al mundo, apenas comunic\u00e1ndose con el mismo y con lo que a uno le toca, se mantiene un equilibrio sagrado que es lo que sostuvo a este planeta durante un tiempo largo, antes de nuestra era, como fruto de muchos equilibrios guardados cuidadosamente por mujeres y hombres de muchos mundos. El mundo Ayoreo es solo uno de ellos\u2026<\/p>\n<p>La verdad que no sabemos bien c\u00f3mo est\u00e1n de veras, ahora mismo. De su vida de antes y de siempre, sabemos a trav\u00e9s de los testimonios recogidos de aquellos que fueron arrancados a su mundo a la fuerza, por misioneros, y que llegaron a contarnos sus vidas. \u2013 Pero con los grupos a\u00fan ahora aislados nadie tiene contacto. Solo podemos discernir y recoger \u2013 como frutos del monte \u2013 las se\u00f1ales de su vida y su andar, e interpretarlas a la luz de nuestro conocimiento y nuestra intuici\u00f3n. M\u00e1s al extremo norte y noroeste del Chaco viven grupos aislados m\u00e1s cobijados por montes a\u00fan continuos y extensos; tambi\u00e9n con m\u00e1s y m\u00e1s desmontes en la cercan\u00eda, pero a\u00fan hay cierta tranquilidad. No as\u00ed en el sur, m\u00e1s cerca de los pueblos y las ciudades nuestras del Chaco Central. All\u00ed hay mujeres y hombres aislados que escuchan y reciben ya cada d\u00eda el mensaje de la destrucci\u00f3n de los bosques y de su lisa y llana desaparici\u00f3n. Y su andar de cada d\u00eda ya est\u00e1 marcado por la misma. Muchos de sus lugares ya se volvieron \u2018no- lugares\u2019. Puntos del planeta que perdieron su cara y su nombre, desaparecidos que no volver\u00e1n, y que en el mundo Ayoreo \u2018dejaron de ser\u2019. En cambio, desde el nuestro, reciben nuevos nombres, los lugares ayoreo muertos se vuelven lugares de nuestro mapa, (un mapa de la muerte?), conectados por nuestros caminos, determinados por nuestras obras, productivos seg\u00fan nuestra definici\u00f3n, clasificados seg\u00fan su grado de utilidad para nosotros; algunos se vuelven estancias ganaderas, otros, futuras plantaciones de soja (si Monsanto logra la anunciada haza\u00f1a de la semilla resistente a la sequ\u00eda).<\/p>\n<p>Mientras, esos grupos Ayoreo aislados m\u00e1s expuestos, viven y caminan entre estancias y empresas ganaderas, siempre invisibles, pero ya no tienen a d\u00f3nde ir para no escuchar el ruido d\u00eda y noche de las topadoras que echan m\u00e1s monte cercano, o \u00e9l de los camiones en cualquiera de los muchos caminos que impusieron el artificio de la cuadr\u00edcula a su mapa.<\/p>\n<p>Saben las mujeres Ayoreo aisladas, y los hombres, contra qu\u00e9 est\u00e1n luchando? Hace un tiempo, dejaron en los bordes de su mundo plumas y se\u00f1ales cham\u00e1nicas con el fin de detener la desaparici\u00f3n del mundo, pero en vano. Deben percibir que lo que tienen en frente son poderes m\u00e1s fuertes que los de su mundo, fuerzas que hablan otros idiomas. Y deben empezar a dudar de sus propias fuerzas, a sentirse amenazados y debilitados.<\/p>\n<p>Esta \u00e9poca del a\u00f1o, los meses de febrero y marzo, es la \u00e9poca del aj\u00ed del monte, y son ellas, las mujeres Ayoreo que recorren el monte para recogerlo. Este a\u00f1o, estas mujeres lo har\u00e1n con m\u00e1s temor, con muchas m\u00e1s precauciones, con el crujir incesante de las maquinas presente. Habr\u00e1 menos aj\u00ed. No habr\u00e1 el aj\u00ed de algunos de los lugares porque ya no existen. Al igual que el aj\u00ed, tambi\u00e9n el caraguat\u00e1 pertenece al mundo de la mujeres, son ellas las que lo recolectan para convertir sus fibras en el hilo para los bolsos y tejidos, sus escritos cotidianos en los que entretejen vivencias, creencias, esperanzas y sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Las mujeres recolectoras est\u00e1n amenazadas, al igual que los frutos que buscan, al igual que los hombres cazadores que est\u00e1n amenazados como los animales que cazan. Con ello, la fuerza independiente, diversa y \u00fanica de su mundo est\u00e1 en peligro.<\/p>\n<p>La deforestaci\u00f3n, palabra que en lo escrito aqu\u00ed, en este texto, suena tan abstracta y que sin embargo en el Norte del Chaco es tan implacablemente concreta, la deforestaci\u00f3n destruye de a poco la vida y equilibrio del mundo ayoreo tambi\u00e9n. Destruye libertad y autonom\u00eda, vida que no depende de dinero ni de supermercado. Vida autosostenida, y sustentable.<\/p>\n<p>Luchar no siempre es guerrear y atacar. A veces es un florecer silencioso, invisible y pac\u00edfico. Las mujeres \u2013 y los hombres- de los grupos aislados luchan contra la deforestaci\u00f3n. Lo hacen con su estar all\u00ed y aferrarse a su vida, inseparable de la de sus territorios. A veces luchar es simplemente estar y persistir, es valorarse y hacerse fuerte, y reconocer y estar consciente de la propia riqueza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #999999;\">* Art\u00edculo producido para el bolet\u00edn de marzo del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Benno Glauser (Iniciativa Amotocodie, Chaco Paraguayo) \/\/ Vivir no debe porque ser una lucha contra poderes asesinos. 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