{"id":241,"date":"2020-04-20T01:30:50","date_gmt":"2020-04-20T01:30:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cde.org.py\/tiempodecoronavirus\/?p=241"},"modified":"2020-04-30T01:54:55","modified_gmt":"2020-04-30T01:54:55","slug":"las-respuestas-a-la-pandemia-de-covid-19-no-deben-descartar-a-las-mujeres-y-ninas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cde.org.py\/tiempodecoronavirus\/2020\/04\/20\/las-respuestas-a-la-pandemia-de-covid-19-no-deben-descartar-a-las-mujeres-y-ninas\/","title":{"rendered":"Las respuestas a la pandemia de COVID-19 no deben descartar a las mujeres y ni\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p><strong>Declaraci\u00f3n del Grupo de trabajo sobre la discriminaci\u00f3n contra las mujeres y ni\u00f1as*<\/strong><\/p>\n<p>Mientras los gobiernos intentan abordar las crisis econ\u00f3micas y de salud p\u00fablica sin precedentes causadas por la pandemia de COVID-19, nos preocupa profundamente que las mujeres y las ni\u00f1as sufran violaciones a\u00fan m\u00e1s graves de sus derechos humanos. En ausencia de respuestas interseccionales sensibles al g\u00e9nero, se exacerbar\u00e1n las diferentes formas de discriminaci\u00f3n sist\u00e9mica que ya enfrentaban las mujeres y ni\u00f1as.<\/p>\n<p>El dram\u00e1tico aumento de las responsabilidades de cuidado de las mujeres, la profundizaci\u00f3n de lo que ya era una epidemia de violencia sexual y dom\u00e9stica, la continua feminizaci\u00f3n de la pobreza, la proliferaci\u00f3n de barreras a la atenci\u00f3n m\u00e9dica, especialmente aquella relacionada con \u00a0la reproducci\u00f3n, pondr\u00e1n en grave peligro la seguridad y el bienestar de las mujeres, su seguridad econ\u00f3mica y su participaci\u00f3n en la vida pol\u00edtica y p\u00fablica, tanto durante como despu\u00e9s de la pandemia. Las medidas tomadas por los gobiernos para mitigar los riesgos para la salud y la vida generados por el COVID-19 deben tener en cuenta las caracter\u00edsticas \u00a0y circunstancias espec\u00edficas que enfrentan las mujeres y ni\u00f1as. Estos incluyen, pero no se limitan a su sexo, g\u00e9nero, edad, discapacidad, origen \u00e9tnico y estado de inmigraci\u00f3n o residencia. Los Estados deben abstenerse de cualquier acci\u00f3n que exacerbe el impacto econ\u00f3mico y social ya desproporcionado de esta pandemia en las mujeres y ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Las mujeres se encuentran actualmente en primera l\u00ednea, brindando servicios m\u00e9dicos y otros servicios esenciales y manteniendo a las comunidades en funcionamiento mientras se aplican las medidas de confinamiento. Como resultado, enfrentan un gran aumento en su carga de trabajo \u00a0y corren mayor riesgo de estar directamente expuestas al COVID-19. Hay relatos de enfermeras, doctoras, parteras y encargadas de limpieza en los hospitales quienes han contra\u00eddo el virus mientras cumpl\u00edan con sus funciones, debido a la falta de provisi\u00f3n de un equipo adecuado de protecci\u00f3n personal. En algunos pa\u00edses, las trabajadoras de la salud han sido despedidas o arrestadas por quejarse de la inadecuada protecci\u00f3n que les brindan. Otras han sido desalojadas por propietarios por temor al contagio.<\/p>\n<p>Las restricciones a la prestaci\u00f3n de servicios de salud esenciales para las mujeres y ni\u00f1as, como la atenci\u00f3n pre y posnatal, la interrupci\u00f3n del embarazo y la disponibilidad de anticonceptivos, impuestas en muchos pa\u00edses para manejar la sobrecarga de los servicios de salud causada por la pandemia, tambi\u00e9n afectan la salud de las mujeres y ni\u00f1as desproporcionadamente . En algunos pa\u00edses, se violan los derechos humanos de las mujeres durante y despu\u00e9s del\u00a0 parto en un supuesto intento de acelerar el proceso o prevenir el contagio (por ejemplo, ces\u00e1reas y parto con f\u00f3rceps realizados sin indicaci\u00f3n m\u00e9dica, negaci\u00f3n de la epidural, prohibici\u00f3n de la presencia de la pareja, y separaci\u00f3n de los reci\u00e9n nacidos de sus madres). Algunos gobiernos est\u00e1n creando nuevas barreras de acceso a los servicios de aborto, al considerarlo como un procedimiento m\u00e9dico no esencial. Las mujeres \u00a0mayores tambi\u00e9n son discriminadas en su acceso a la atenci\u00f3n m\u00e9dica, en particular con respecto a la asignaci\u00f3n de recursos m\u00e9dicos escasos, como los ventiladores en unidades de cuidados intensivos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, las mujeres y las ni\u00f1as corren un mayor riesgo de violencia dom\u00e9stica y abuso sexual, sin tener ning\u00fan recurso durante la pandemia. El aislamiento en el hogar las hace m\u00e1s vulnerables al abuso por parte de sus parejas y familiares, mientras que su acceso al asesoramiento y otros servicios de emergencia, incluida la vivienda alternativa y la asistencia legal, as\u00ed como el acceso a los tribunales se ha reducido dr\u00e1sticamente. En algunos pa\u00edses, los reportes de violencia dom\u00e9stica se han casi triplicado, al tiempo s que no hay refugios, o los refugios no tienen la capacidad suficiente para todas las v\u00edctimas que necesitan protecci\u00f3n, y muchos\u00a0 ya no son accesibles debido al confinamiento. Se ha reportado un n\u00famero alarmante de feminicidios por parte de parejas \u00edntimas. Las mujeres con discapacidad o ancianas que viven en instituciones o en hogares de ancianos y en centros psiqui\u00e1tricos y de otro tipo, as\u00ed como las mujeres mayores en hogares de cuidado residencial tambi\u00e9n corren mayor riesgo de violencia debido a la falta de supervisi\u00f3n externa.<\/p>\n<h1><span style=\"font-size: 14pt\">La responsabilidad de cuidado que ya reca\u00eda de manera desproporcionada sobre las mujeres se ha vuelto particularmente pesada durante esta crisis, con riesgo de graves consecuencias en su salud f\u00edsica y mental. Los mandatos de g\u00e9nero,\u00a0 que imponen ciertos roles \u00a0a las mujeres y ni\u00f1as dentro de la familia, como el cuidado de los menores y otros familiares dependientes, y la atenci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas de la vida familiar, como el trabajo dom\u00e9stico, la alimentaci\u00f3n, la higiene y la educaci\u00f3n, han causado un aumento significativo en la sobrecarga de estas labores en ellas. . Las mujeres que trabajan en servicios esenciales y las\u00a0 solteras cabezas de familia est\u00e1n particularmente sobrecargadas. A pesar de esto, su trabajo de cuidado no remunerado sigue infravalorado y no reconocido, sin ning\u00fan medio para garantizar su distribuci\u00f3n justa o alivio a trav\u00e9s de la expansi\u00f3n de la protecci\u00f3n social.<\/span><\/h1>\n<h1><span style=\"font-size: 14pt\">Las mujeres est\u00e1n representadas de manera desproporcionada en el trabajo precario, informal y mal pagado, incluido el trabajo dom\u00e9stico. Debido a la falta de paquetes de protecci\u00f3n social adecuados, corren un mayor riesgo de da\u00f1os por las perturbaciones sociales y econ\u00f3micas vinculadas a las medidas tomadas para frenar la pandemia. La p\u00e9rdida de ingresos tiene consecuencias directas para la capacidad de las mujeres de pagar vivienda, alimentos y agua para ellas y sus hogares. La brecha digital entre mujeres y hombres tambi\u00e9n coloca a las mujeres en una posici\u00f3n desfavorable, afecta su capacidad para trabajar o estudiar desde casa, y para proporcionar educaci\u00f3n en casa a sus hijos.<\/span><\/h1>\n<p>Muchas mujeres y ni\u00f1as enfrentan formas m\u00faltiples e interseccionales de discriminaci\u00f3n y corren un riesgo de mayor marginalizaci\u00f3n, incluidas, entre otras, las que pertenecen a minor\u00edas, a comunidades ind\u00edgenas, las mujeres y ni\u00f1as migrantes, rurales, con discapacidad y las mujeres mayores, quienes est\u00e1n particular y negativamente afectadas por la crisis. Por ejemplo, las mujeres ind\u00edgenas carecen de informaci\u00f3n en su idioma sobre estrategias de prevenci\u00f3n y sobre c\u00f3mo y d\u00f3nde obtener servicios de salud. Las mujeres rurales y pobres que carecen de acceso a agua limpia en sus hogares enfrentan una mayor carga en la recolecci\u00f3n de agua en espacios p\u00fablicos abarrotados para cubrir sus necesidades b\u00e1sicas. Esto est\u00e1 relacionado con un mayor riesgo de exposici\u00f3n al virus. Debido a las medidas de emergencia, muchas mujeres y ni\u00f1as con discapacidad han experimentado la interrupci\u00f3n de las redes de apoyo esenciales para su supervivencia, se encuentran en situaciones extremas, y carecen de acceso a informaci\u00f3n accesible e inclusiva, incluso en lenguaje de se\u00f1as, formatos de f\u00e1cil lectura y braille. Las mujeres mayores est\u00e1n sujetas al envejecimiento y a los estereotipos, tienen acceso limitado a informaci\u00f3n sobre c\u00f3mo protegerse y est\u00e1n excluidas de los programas de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>A pesar de los efectos negativos desproporcionados de la crisis en las mujeres, as\u00ed como su presencia en los roles de primera l\u00ednea y su papel cr\u00edtico en mantener a las comunidades en funcionamiento, las mujeres est\u00e1n en gran medida ausentes de los equipos de respuesta locales, nacionales y globales sobre el COVID-19, de los espacios pol\u00edticos y de toma de decisi\u00f3n. Sin embargo, en unos pocos n pa\u00edses donde las mujeres lideran las respuestas nacionales, se \u00a0han registrado mejores resultados y avances en la lucha contra el virus.<\/p>\n<p>En este momento cr\u00edtico, los Estados deben garantizar que las decisiones de pol\u00edtica se tomen con la participaci\u00f3n igualitaria y significativa de las mujeres de diversos grupos y tener en cuenta los riesgos y las realidades de g\u00e9nero que se ven exacerbados por otras circunstancias, como la pobreza, la ubicaci\u00f3n en un \u00e1rea rural o \u00bb desierto alimentario \u00ab, e identidades como el origen \u00e9tnico, la discapacidad y la edad, as\u00ed como los d\u00e9ficits estructurales preexistentes. Un punto de referencia clave de cualquier nueva pol\u00edtica debe ser que no profundice las desigualdades estructurales existentes, o cree nuevas vulnerabilidades, sino que mejore y cree nuevas oportunidades justas y equitativas.<\/p>\n<p>Observamos que algunos Estados han tomado medidas espec\u00edficas para limitar el impacto de g\u00e9nero de la pandemia, tales como: establecer arreglos creativos para apoyar a las mujeres v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero, como l\u00edneas directas, servicios en l\u00ednea o recepci\u00f3n de alertas en tiendas de alimentos; incluir los refugios para mujeres sobrevivientes en la lista de los que se consideran servicios esenciales; autorizar el uso de la telemedicina para la atenci\u00f3n en salud reproductiva; brindar apoyo econ\u00f3mico a las trabajadoras dom\u00e9sticas y de bajos ingresos que ya no trabajan; otorgar licencias adicionales pagadas para que cualquiera de los padres cuide de ni\u00f1o\/as o personas con discapacidades que se quedan en casa; proporcionar cuidado infantil gratuito; o proporcionar vivienda temporal y alimentos para mujeres en situaci\u00f3n de pobreza.<\/p>\n<p>Sin embargo, hacen falta m\u00e1s medidas. Hacemos un llamado a los Estados para que adopten un enfoque interseccional sensible al g\u00e9nero en sus respuestas al COVID-19 e implementen las siguientes medidas:<\/p>\n<ul>\n<li>Proporcionar pruebas universales y gratuitas y dar seguimiento con estrategias de contenci\u00f3n que no pongan a las mujeres y ni\u00f1as en mayor riesgo de violencia y abuso.<\/li>\n<li>Garantizar el acceso al tratamiento sin discriminaci\u00f3n por cualquier motivo para todas las personas que resulten positivas, independientemente de la cobertura del seguro, y proporcionar licencia por enfermedad remunerada para las trabajadoras de los sectores formal e informal, para garantizar la efectividad de las estrategias de contenci\u00f3n sin crear da\u00f1os espec\u00edficos para las mujeres.<\/li>\n<li>Proporcionar equipos funcionales de protecci\u00f3n personal para todas las mujeres que trabajan en primera l\u00ednea en servicios esenciales.<\/li>\n<li>Garantizar el acceso continuo y seguro a servicios de apoyo, medidas de emergencia, incluida la asistencia legal y el acceso a recursos judiciales para mujeres y ni\u00f1as en riesgo o sometidas a violencia dom\u00e9stica y sexual, acoso y abuso.<\/li>\n<li>Revisar y ampliar significativamente los sistemas de protecci\u00f3n social para tener en cuenta las necesidades y vulnerabilidades espec\u00edficas de las mujeres, que incluyen, entre otras, la licencia por enfermedad remunerada, mayor apoyo para el cuidado de la ni\u00f1ez y de las personas mayores, subsidios de vivienda y alimentos.<\/li>\n<li>Brindar atenci\u00f3n m\u00e9dica universal para todas las mujeres y ni\u00f1as, incluido el acceso ininterrumpido a una gama completa de servicios de salud sexual y reproductiva. Esto tambi\u00e9n requiere garantizar que no haya interrupciones en la cadena de suministro de productos de salud sexual y reproductiva, y priorizar su producci\u00f3n, env\u00edo y distribuci\u00f3n continuos.<\/li>\n<li>Reconocer a las mujeres cabezas de familia en igualdad de condiciones con los hombres para que puedan disfrutar de los mismos beneficios financieros o sociales, como las transferencias de efectivo.<\/li>\n<li>Prestar especial atenci\u00f3n a las mujeres y ni\u00f1as de los grupos marginados y sus necesidades espec\u00edficas en t\u00e9rminos de accesibilidad y adecuaci\u00f3n de la informaci\u00f3n sobre la pandemia, la capacidad de mantener la distancia social y el acceso a pruebas y tratamiento, as\u00ed como otras necesidades, como alimentos, vivienda, saneamiento y servicios de apoyo esenciales.<\/li>\n<li>Asegurar que las decisiones m\u00e9dicas relativas a las mujeres mayores se basen en la necesidad m\u00e9dica, criterios \u00e9ticos y la mejor evidencia cient\u00edfica disponible, y no principalmente en su edad.<\/li>\n<li>Proteger a las trabajadoras dom\u00e9sticas, muchas de los cuales son trabajadoras migrantes, contra la discriminaci\u00f3n, incluido apoyarles con ingresos y medidas para limitar su riesgo de exposici\u00f3n en el lugar de trabajo, as\u00ed como el acceso oportuno a pruebas y tratamiento.<\/li>\n<li>Recopilar sistem\u00e1ticamente datos desglosados \u200b\u200brelacionados con la pandemia, para examinar e informar sobre los efectos g\u00e9nero espec\u00edficos en la salud del COVID-19, tanto directos como indirectos, as\u00ed como sobre el impacto g\u00e9nero espec\u00edfico del COVID-19 y utilizar estos datos en la formulaci\u00f3n de respuestas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Adem\u00e1s de las medidas espec\u00edficas a corto plazo, la crisis es una oportunidad para abordar las desigualdades estructurales y los d\u00e9ficits que han frenado constantemente a las mujeres, y re-imaginar y transformar los sistemas y las sociedades. Para comprender plenamente el impacto de g\u00e9nero de la crisis, es crucial comprender la discriminaci\u00f3n estructural subyacente a esta emergencia, que no solo est\u00e1 causando sino exacerbando las violaciones graves de los derechos humanos de las mujeres y ni\u00f1as. Las feministas de todo el mundo se est\u00e1n uniendo m\u00e1s all\u00e1 de los movimientos y fronteras para dar una respuesta colectiva e inclusiva a estas circunstancias sin precedentes. A pesar de la restricci\u00f3n de los espacios para incidir e involucrarse con los gobiernos debido a las medidas de confinamiento, recomendamos encarecidamente que se escuchen las voces de las feministas \u00a0y se reconozca su liderazgo, para que se puedan implementar las soluciones que recomiendan.<\/p>\n<p>(*)El <a href=\"https:\/\/www.ohchr.org\/SP\/Issues\/Women\/WGWomen\/Pages\/WGWomenIndex.aspx\">Grupo de Trabajo sobre discriminaci\u00f3n contra las mujeres y las ni\u00f1as<\/a> fue establecido por el Consejo de Derechos Humanos en septiembre de 2010. Est\u00e1 compuesto por cinco expertas independientes: Sra. Meskerem Geset Techane (Presidenta), Sra. Elizabeth Broderick (Vicepresidenta), Sra. Alda Facio, Sra. Ivana Rada\u010di\u0107 y Sra. Melissa Upreti.<\/p>\n<p>La Declaraci\u00f3n ha sido respaldada por: Dubravka \u0160imonovic, Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias; Leo Heller, Relator Especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento; Rosa Kornfeld-Matte, Experta independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas mayores; Catalina Devandas Aguilar, Relatora Especial sobre los derechos de las personas con discapacidad; Fernand de Varennes, Relator Especial sobre cuestiones de las minor\u00edas y Leilani Farha, Relatora Especial sobre el derecho a una vivienda adecuada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Declaraci\u00f3n del Grupo de trabajo sobre la discriminaci\u00f3n contra las mujeres y ni\u00f1as* Mientras los gobiernos intentan abordar las crisis econ\u00f3micas y de salud p\u00fablica sin precedentes causadas por la pandemia de COVID-19, nos preocupa profundamente que las mujeres y las ni\u00f1as sufran violaciones a\u00fan m\u00e1s graves de sus derechos humanos. 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