Mujeres organizadas afroparaguayas, kambas, negras, indígenas, campesinas, bañadenses, estudiantes, trabajadoras, sindicalistas, trabajadoras sexuales, periodistas, jóvenes, mujeres urbanas y rurales, lesbianas, trans, adultas mayores, mujeres con discapacidad, mujeres con VIH, desde Paraguay y Brasil, reunidas en el XVIII Encuentro entre Mujeres Activistas y Lideresas de la Sociedad Civil nos afirmarnos en feminismos que reconozcan nuestras raíces, nuestros cuerpos y nuestras luchas.
A lo largo de los años, alcanzamos derechos y espacios que antes nos fueron negados: hoy nuestras voces se escuchan en las comunidades, en las organizaciones, en los territorios. Logramos visibilidad, rompimos silencios y recuperamos historias que fueron borradas por el racismo, el colonialismo y el patriarcado. Cada encuentro, cada palabra, cada abrazo entre nosotras ha sido una victoria colectiva.
Pero aún persisten las violencias y las exclusiones basadas en el género, que nos limitan a todas el acceso a la salud, a la educación, al ambiente sano. Enfrentamos un racismo estructural que discrimina por el color de piel, el idioma, el territorio y la pobreza. A las mujeres negras y afroparaguayas se les niega la historia; a las mujeres indígenas y campesinas, el territorio; a las bañadenses, la vivienda, la titulación de las tierras y la dignidad laboral; a las mujeres trans, la existencia. Nuestros cuerpos siguen siendo hipersexualizados, precarizados, violentados.
Reivindicamos la memoria de las mujeres que resistieron antes que nosotras, que nos enseñaron a no bajar la cabeza ante las injusticias. Nos proponemos construir feminismos desconolonizados, ennegrecidos, territorializados, campesinos y populares. Feminismos que reconozcan que no hay igualdad posible sin justicia racial y sin respeto a los pueblos indígenas.
Denunciamos la invisibilización de nuestras identidades y saberes, la precarización de los trabajos de cuidado, el criadazgo, la violencia obstétrica y todas las formas de violencia, el extractivismo cultural y territorial, la destrucción de ecosistemas y las políticas estatales que siguen negando nuestra existencia.
Seguimos en la construcción de una sociedad donde todas las mujeres podamos vivir libres, con dignidad, alegría y derechos. Donde las niñas negras e indígenas crezcan amando su piel, su lengua y su historia. Donde las adultas mayores sean reconocidas, las trans respetadas, las campesinas escuchadas, las trabajadoras y todas las mujeres valoradas.
Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la vida, con la libertad y con la justicia. Nos comprometemos a organizarnos, a cuidarnos, a educar en el antirracismo, a construir redes solidarias entre mujeres, y a combatir activamente el racismo y toda forma de opresión.
Solo lo colectivo nos salva. No hay feminismo sin antirracismo, ni libertad si no es para todas.
¡Feministas antirracistas construyendo igualdad!
Asunción, 5 de octubre de 2025