El #8M fue la excusa perfecta para articular luchas en Alto Paraná

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Desde hace tiempo, en Alto Paraná existen organizaciones que aglutinan mujeres en torno a diversas causas. Podríamos mencionar a CDE Amamanta, un grupo de madres que promueve la lactancia materna, defendiendo el derecho a amamantar sin restricciones y que surgió cuando a una madre la expulsaron de un shopping por dar de mamar. También existe el colectivo El Parto es mío, que congrega a mujeres en la lucha por un parto respetado, combatiendo la mercantilización de la salud y nuestros cuerpos. Existen otras organizaciones donde las mujeres menores de edad asumen un papel protagónico como la Coordinación Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes, los centros de estudiantes de los colegios, donde son las chicas quienes encabezaron las últimas manifestaciones.

 

La discusión sobre los problemas que nos afectan por ser mujeres en la región estaba ya presente en esta parte del país, impulsada por estos grupos, por ejemplo en las redes sociales con incipientes grupos de whatsapp donde se hacía una catarsis permanente sobre la violencia cotidiana como el acoso callejero. En varias oportunidades se pensó en un encuentro, una ronda de tereré para conversar y gestar algunas acciones. Sin embargo, fue el Paro Internacional de Mujeres el que logró convocar a todos estos grupos dispersos.

Desde inicios de febrero de 2017 se iniciaron las reuniones en espacios como el Shopping Zuni (en días de lluvia u horarios nocturnos) y el Lago de la República de Ciudad del Este. La intención: debatir sobre los distintos problemas que nos afectan como mujeres en un sistema de desigualdad social, política y económica. El grupo iba creciendo cada vez más, tanto en las reuniones como en los grupos virtuales. Llegaban chicas de Presidente Franco, de Hernandarias, de Minga Guazú. Había cada vez más adhesiones y empezaron a brotar denuncias de violencia y explotación de mujeres, a medida que referentes del colectivo en gestación eran entrevistadas en medios de comunicación local.

En los debates internos surgían las diferentes posiciones, ante los diversos problemas. Sin embargo, las divergencias no fueron impedimento para fortalecer la organización, al contrario, la enriquecieron. En el proceso de definición de las reivindicaciones decidimos analizar la realidad regional y construirlas desde ahí. A la hora de pensar qué acciones realizar en adhesión al Paro, se analizó la factibilidad de una huelga y nos encontramos con dificultades como la falta de garantías, las posibles represalias y despidos que sufrirían las trabajadoras adheridas, la poca o nula sindicalización. Por ese motivo, se optó por un acto público breve pero contundente que facilite la mayor participación posible y permita dar visibilidad a nuestras demandas.

En Ciudad del Este, el Paro Internacional de Mujeres no se limitó a la acción del 8 de marzo, sino fue más bien un conjunto de acciones. Volanteadas en espacios públicos, visitas a medios de comunicación, reuniones de debate, reflexión y organización, la preparación de un festival en Homenaje a la Mujer Paraguaya que finalmente no se concretó, pero que sigue pendiente. Finalmente, el #8M se realizó una plenaria en la Plaza de la Paz y luego se marchó por avenidas principales del microcentro. Fue la primera vez, que mujeres diversas tomaban las calles de la ciudad pidiendo a gritos libertad, justicia para las víctimas abuso y feminicidio, seguridad en todos los aspectos y respeto a sus derechos.

 

Como resultado de todas estas experiencias se creó la Articulación de Mujeres del Alto Paraná con el desafío y el compromiso de continuar luchando unidas en la diversidad. Nos aglutinamos y movilizamos por los siguientes motivos:

  1. Por todas las mujeres golpeadas, violadas y asesinadas, por el fin de la violencia contra las mujeres.
  2. Para que la justicia responda eficazmente ante nuestros derechos y los casos de violencia no queden solo en estadísticas.
  3. Por el fin del acoso callejero, por la libertad de circular seguras y sin miedo en los espacios públicos.
  4. Por el fin del acoso laboral y asedio sexual en los lugares de trabajo, para que nuestros cuerpos no sean objeto de mercantilización.
  5. Para que se tomen medidas contra el acoso sexual en las escuelas y universidades.
  6. Por un sistema educativo que contribuya a construir la igualdad entre hombres y mujeres.
  7. Paramos porque tenemos derecho a una educación sexual.
  8. Por el fin del criadazgo, que no constituye ningún favor, sino una forma de esclavitud moderna.
  9. Para que las tareas domésticas y de cuidado sean reconocidas como trabajo y valoradas como tal.
  10. Paramos para que las tareas de cuidado sean responsabilidad de toda la sociedad.
  11. Por más respeto, calidad y calidez en los servicios de salud para las mujeres, por el fin de la violencia obstétrica y por un parto humanizado.
  12. Para que el Estado paraguayo implemente acciones concretas para prevenir embarazos y maternidades infantiles forzadas y para combatir de forma adecuada la violencia sexual que los provoca.
  13. Por la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.
  14. Por políticas públicas serias y eficaces ante la vulnerabilidad económica de las mujeres.
  15. Por el fin de la trata de personas y una atención adecuada en zonas de frontera, donde las mujeres se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.
  16. Por más albergues para mujeres víctimas de violencia.
  17. Paramos por el fin de la violencia institucional y la corrupción en Paraguay.

Y aun cuando nuestras demandas al Estado y la sociedad han sido claramente difundidas desde un principio, surgió la campaña del #YONOPARO, promovida principalmente por sectores religiosos. Con mensajes en las redes y a través de los medios masivos de comunicación, se encargaron de tergiversar los motivos que nos impulsaron a unirnos al Paro Internacional de Mujeres, fuimos víctimas de todo tipo de difamaciones. Sin embargo, la campaña fue de doble filo. Buscó desmovilizar, pero nos dio mayor visibilidad.

Nosotras, quienes nos adherimos y participamos activamente del Paro Internacional de Mujeres desde Ciudad del Este seguimos unidas y con firmeza. Somos conscientes de que la lucha es cotidiana y debe ser constante. El debate debe continuar y pensamos también en espacios de formación para entender mejor el funcionamiento de este sistema capitalista y patriarcal. Estamos comprometidas. Vivimos en una de las regiones más conservadoras del país, con un sistema altamente represivo y una serie de condiciones que obstaculizan la organización y manifestación pública. Aun así, estamos convencidas de las causas que nos movilizan y seguiremos adelante. ¡Ni un paso atrás! ¡No queremos ni una menos! ¡Vivas nos queremos!

 

 

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